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El lugar que debe ocupar la suegra dentro de la relación

Muchas veces bromeamos sobre las suegras o, más bien, sobre los estereotipos de suegras. Es cierto que más a menudo de lo que nos gustaría ese estereotipo de la suegra molesta se cumple y por eso es mejor tomárselo con sentido del humor. El papel real de la suegra dentro de la pareja no es de entrometida precisamente, así que coloquemos a cada uno en el lugar que ocupa.

El lugar que ocupa tu suegra dentro de la relación

Podemos empezar por aclarar lo que no es tu suegra. Tu suegra no es la tercera persona en vuestra relación de pareja, por eso no tiene nada que opinar sobre vuestra historia. Tu suegra no es tu enemiga, pero tampoco tiene que ser tu amiga. Tu suegra no es un obstáculo más en la vida o un problema de pareja añadido. Pero cuidado, tu suegra no es tu cocinera oficial ni tu niñera.

Sin ser ninguna de estas cosas, seguramente tu suegra muchas veces actúa como tal. Su casa es una guardería para tus hijos, sus comidas os salvan durante toda la semana y puede que incluso le encarguéis algún recado que no os da tiempo a hacer. Puede que con estas funciones que traspasan los límites del verdadero papel de suegra, ella se tome otras libertades.

Libertades como la de fiscalizaros vuestra vida, bloquearos cualquier plan de domingo porque la comida en su casa es de obligado cumplimiento y, por qué no, puede también opinar, criticar y juzgar vuestras costumbres. ¿Qué pasaría si todos volviéramos al lugar que nos corresponde? Seguramente la relación con la suegra dejaría de dar tantos capítulos. Pero, ¿le interesa a tu suegra?, ¿os interesa a vosotros, la pareja?

En principio sí. En principio todo el mundo saldría ganando si la suegra se limitara a cumplir su papel, que no es otro que el de madre de un hijo que hace tiempo se ha independizado. Ayuda ocasional en ambas direcciones, que para algo está la familia. Y visitas tan frecuentes como vuestro corazón os indique.

 

Fuente: Diario Femenino